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Era él

Foto del escritor: silviaseysilviasey

Actualizado: 20 nov 2023





Llegué corriendo a la estación de autobuses. Apenas quedaban 5 minutos para que mi autobús saliese de la dársena y con él muchos de mis sueños e ilusiones. Al menos eso creía. Pero necesitaba tener esa conversación que volaba siempre alrededor de los dos como un fantasma, pero que ninguno nos atrevíamos a comenzar y enfrentar.

Con apenas un hilo de aliento en los pulmones me subí justo ante de que el conductor cerrase la puerta. Y con las mejillas encendidas por la vergüenza y el calor , busqué mi asiento.

— Disculpe, creo que está sentada en mi asiento

—¡Ay, hija disculpa! Pensé que no venía ya nadie y me gusta mirar por la ventana.

—No se preocupe, no me importa. Puede quedarse en ese asiento.

—Gracias, te lo agradezco. No es un viaje fácil para mi. Las despedidas son siempre duras.

Sus ojos oscuros parecieron oscurecerse aún más y una tímida lágrima se escapó de uno de sus agotados ojos. No era capaz de identificar su edad, pero era una mujer muy, muy mayor.

—¿Se encuentra bien?— le dije mientras le extendía un paquete de pañuelos de papel.

—Todo lo bien que se puede estar cuando pierdes a la persona que le da sentido a tu vida.

Aquellas palabras fueron como un latigazo directo al corazón. Tenía a mi lado a una mujer con el alma rota por haber perdido un amor y yo estaba dentro de un autobús buscando una excusa absurda para darle un subidón o ponerle fin a una historia de la que nunca me sentí protagonista.

—¿Quiere hablar de ello? Si va a sentirse mejor, puede hablar de ello conmigo.

—No hay suficientes horas en este viaje, ni en una vida entera para poder hablarte de él. Porque él lo era todo. Era el sol por las mañanas. Los días comenzaban a ser buenos cuando él me despertaba cada día. Las nubes eran un reflejo de las dudas y sus enfados. Y la luna...La luna era la guardiana de tanto amor que no cabía en miles de noches.

Sin poder remediarlo, sus palabras me llenaron los ojos de lágrimas. ¡Qué bonito era el amor en las palabras de aquella mujer!

—Usted debió vivir un amor esos que ya no se viven. De esos en los que se le echaban muchas ganas para enamorar y amar a la otra persona. Ahora las cosas son tan distintas...

El amor acaba antes de empezar. Y lo que debería ser eterno dura apenas un par de noches con esa persona.

—No, mi niña. El día que le encuentres, sabrás que es Él.

—Pero eso suena como encontrar un unicornio, o que te toque la lotería o creer en la magia de la Navidad para siempre.

—Es precisamente eso lo que sentirás cuando le encuentres. Sentirás que a su lado la magia existe. Que juntos podéis con todo. Porque nunca antes te habrás querido tanto a ti misma como lo harás a su lado. Y con cada mirada, cada gesto, cada detalle te hará sentirte amada, fuerte, desafiada, pero terriblemente feliz. No digo que sea fácil. Pero sabrás que es Él porque no te imaginarás en otro lugar del mundo que no sea entre sus brazos. Te hará crecer, te hará soñar, te hará sentirte viva. Y lo sabrás nada más verle. Porque llevará toda su vida buscándote y una simple mirada servirá para entenderlo todo.

—¿De verdad me está diciendo que ese tipo de amor existe?

—Claro que existe. Yo viví de amor y ahora quizás muera por amor.

—Mujer, no diga eso.

—No cielo, no te angusties. Yo he amado todo lo que he podido amar en mi vida. Y me han amado tanto que nunca me sentiré sola el tiempo que me quede. Porque cuando un amor es tan grande, nunca se va, nunca se pierde. Solo es como decir "Buenas noches, mi amor. Hasta mañana" . Y una mañana volveremos a despertar uno en los brazos del otro, esa es mi mayor alegría. Si pude esperarle hasta que llegó un día de verano, puedo esperarle de nuevo.

Arrastró aquellas palabras con una dulce sonrisa mientras que mi corazón se rompía en mil pedazos. ¿Acaso era cierto que hay amores que son tan puros, tan de verdad, tan auténticos que parecen pactados antes de nacer? ¿De verdad cabía la posibilidad de que dos personas pudiesen encontrarse y amarse de un modo tan bello? ¿Y si es real, por qué es tan difícil encontrarlo?

Durante varios minutos no sabía que decir. Ninguna palabra parecía apropiada o correcta. Nada que pudiese verbalizar parecía tener sentido. Entonces fue ella quien rompió el silencio.

—¿Tú también estás en este autobús detrás de tu amor?

—Puff, es complicado.

—No lo es. Allá donde no seas plenamente feliz, allá donde no te visualices cada día, allá donde no desees estar a cada instante, allí no es.

Y todo mi mundo, todas mis excusas, todas mis mentiras cayeron ante mis ojos como un castillo de naipes. Para algunas personas el amor es el mayor de los dones, para otras personas, como yo, era un juego al que quería jugar pero sin entrar a valorar las reglas del juego.

—Discúlpame hija, si he dicho algo inapropiado.

Y acariciando su mano le dije —Acaba usted de darme la respuesta que llevo meses buscando.

El resto del trayecto lo hicimos en silencio. Ella absorta en los recuerdos del gran amor de su vida, yo en los momentos que quería olvidar de un amor que nunca fue.

Al llegar a nuestro destino, nos bajamos del autobús y una mirada a los ojos fue todo un discurso de despedida. La despedida de dos historias : una de amor eterno y otra de un eterno desamor.


(Texto dedicado a la preciosa historia de amor de mis abuelos)

 
 
 

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